domingo, 11 de julio de 2010

el teatro


“como sabe, que no estamos usted y yo, viviendo dentro de una caja como la que Dodo esta describiendo”

Y allí estaba yo, atrás del barco, ese barco de tres metros que aun olía a pintura fresca, “olores” ¿usted sabían que el teatro tiene olor? resistol, madera, sudor, pintura, respirarlos me hacen sentirme vivo, una adrenalina recorre mi cuerpo, ya quería empezar pero no quería terminar, empiezo a escuchar los pasos de las personas, estaban entrando, una, dos, tres hasta que me fue imposible contar, volteo y también ella estaba allí, Ene la que fue mi maestra de teatro a los 15 años, la que me regañaba por no poderme concentrar, la que me hizo apasionarme por el escenario, ese escenario que nos había juntado en algún momento de nuestras vidas y nos hizo coincidir “pasión” creo que esta es la palabra que nos define, aun me dan risa aquellos que dicen que esto no me llevara a ningún lado, los que juegan hacer teatro, creo que el arte debe tomarse enserio y solo de esta manera se vera como una profesión, empiezo a escuchar la música y por una noche mas, mis dioses me están permitiendo hacer lo que me gusta es hora de empezar.

- Lamento decirle señor Pym que en algunos momentos usted suele ser demasiado desagradable
- Que hora será?
- Seguramente la hora en que el doctor Lalo pasaba a buscarla en su carro con tronco de cuatro caballos para llevarla al nidito de amor, la casa de citas el amor de los adultero.

Poco a poco dejo de ser, y voz cuerpo se pone a la merced del señor Pym un naufrago, en altamar a la deriva al igual que yo, se hace las mismas preguntas que me hago a diario ¿Dónde estoy? ¿A donde vamos? La Caja el titulo de esta obra es una reflexión filosófica acerca de la vida, en ella la caja, ponemos es poder divino llámese dios, ala, buda etc. Y como tal nos domina y nos maneja, creadores de mundo, de civilizaciones el poder se nos ha sido otorgado a lo largo de estos 50 minutos, cometemos crímenes dignos mas de las bestias que de los hombres los siete pecados capitales se hacen presentes, en este texto de Hugo Hiriart el padre del absurdo méxicano. una obra que en su momento nos dio miedo montar, costo algunas peleas y lucha de ideas yo allí actuando y no sabia cual seria el final, luz se apaga aun falta poco, no se si continuar o dar las gracias veo a Ene, poco a poco empieza a salir la luz ámbar, sabíamos que esto aun no se acababa, lo mejor estaba por venir y lo hicimos nuevamente, fuimos capaces de ser todo por esa noche, gracias a la pasión.

1 comentario:

  1. Hola! Me gustó mucho tu post. Me encanta saber que hay gente en el país tan apasionada por el teatro como tú! El teatro es el amor de mi vida! :D

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